Lugares que se hicieron famosos gracias a la literatura

Existen algunos lugares que cobran nueva vida gracias a los libros y otros que marcaron a sus lectores como si hubiesen existido de verdad. Vamos a conocer algunos de ellos:

  • El Castillo de If: Nacido como una fortaleza en el siglo XVI, se convirtió más tarde en una de las prisiones más temidas de Francia. Este castillo se hizo famoso al ser uno de los escenarios principales de “El Conde de Montecristo” (1844) de Alejandro Dumas. Aquí murió su protagonista que estuvo preso 14 años después de ser víctima de una trampa. En esta antigua prisión frente a las costas de Marsella se dan cita 100.000 personas al año.
  • Illiers-Combray: Un pueblo que queda a dos horas en coche al oeste de París, Francia. Parte de los hechos que recuerda el autor francés en “Por el camino de Swann”, primera parte de “En busca del tiempo perdido”, que ocurrieron en el pueblo imaginario de Combray.
  • Ystad: Ciudad sueca en la que trabaja el detective Kurt Wallander, que ha sido protagonista de 11 novelas de Henning Mankell. La población destaca por sus edificios medievales bien conservados.
  • Baker Street: Todo aquel que conoce a Sherlock Holmes, pese a que no haya leído sus libros sabrá que vivía en el 221B de Baker Street que se encuentra en Londres, concretamente en el distrito de Marylebone.
  • Liliput: Se la conoció por “Los viajes de Gulliver” del irlandés Jonathan Swift. Nunca existió, pero estaba habitada por personajes de seis pulgadas y que hablaban un idioma desconocido.
  • Macondo: Es un mundo imaginario que creó Gabriel García Márquez y que se inspiraba en Aracataca, una ciudad en el norte de Colombia de unos 40.000 habitantes, lugar donde se desarrolló “Cien años de soledad” otras historias del afamado Nobel.
Esta entrada fue publicada en Opinion.

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