El incierto futuro del pasado industrial del Raval

El Ayuntamiento de Barcelona quiere conservar los últimos rescoldos del pasado industrial manufacturero del Raval. El ayuntamiento suspendió a principios del mes de julio la posibilidad existente de obtener licencias de obras y así proteger a 38 edificios catalogados como “cassas-fábrica” que datan del siglo XVIII y XIX con la clara idea de proteger en la medida de lo posible el patrimonio restante.

Una de las más conocidas es “Can Seixanta2, que la sostienen colectivos de artistas que están luchando contra la compra del inmueble por un fondo de inversión que cuenta con hacer viviendas de lujo en el inmueble.  Otras son casas de pisos en los que a los vecinos la protección patrimonial les ha pillado por sorpresa.

Hablamos de parcelas que en el pasado albergaron talleres, y que salvo algunas fábricas más grande hicieron que abundaran las pequeñas manufacturas con viviendas para los trabajadores. En algunos casos como la casa de Erasme de Gònima, también tenían la vivienda de su propietario.

En la actualidad tienen una protección de tipo D, la cual implica la posibilidad de que se puedan derribar, pero debiendo hacer un inventario de su diseño, aunque el Consistorio barcelonés quiere modificar la catalogación a categorías más restrictivas caso de la B y C. De momento, se ha prohibido cualquier licencia de obra para hacer estudios y así averiguar si tienen algo digno de conservar.

El Ayuntamiento se ha casado en un censo encargado a tal fin al Museu d`Història de Barcelona y que se ha realizado por los arquitectos e historiadores Jaume Artigues, Francesc Caballé y Mercè Tatjer.

Los vecinos en muchos de los casos creen que este blindaje llega algo tarde y que no se va a conseguir el objetivo de proteger el pasado industrial de la zona, ya que se perdió completamente durante décadas por la especulación inmobiliaria.

 

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