En apenas un mes, dos álbumes han venido a poner un poco de peso en el cada vez más ingrávido mundo de los álbumes. Ingrávido no por el peso de los textos y las ilustraciones, en muchos casos magníficos, sino por la desproporción que en ocasiones provoca cierto estupor: presentación exquisita, potente formato, producto caro, carísimo, para apenas un minuto de contemplación y escasa lectura. Un álbum que no se revisita, que no apetece volver a leer nunca más, es como aquellos platos de la “nueva cocina” de hace un par de décadas: precioso, aromático, pero, ¿cuándo viene la comida?
Hace un mes Thule publicó “Camino de mi casa”, delicado y terrible texto de Ana Tortosa y tan sugerentes ilustraciones de Esperanza León. Un libro que empieza de verdad cuando llegas al final, que gira tanto en tus manos como en tu alma, un libro sobre una guerra que es todas las guerras, sobre una niña que es todos los niños. Para ver y disfrutar en tres minutos, pero también para digerir despacio, para volver y volver.
Y ayer mismo se presentó en Madrid el álbum de Edelvives “El sueño de Lu Shzu”, texto de Ricardo Gómez e ilustración de Tesa González. Si el universo está lleno en dos terceras partes de una ignota pero decisiva materia oscura, también este libro es universal, y también remueve, conmueve, se mueve bajo las yemas de tus dedos y tus pupilas como algo vivo, destinado a crecer.
Ambos libros cuentan historias, ambos libros pesan, y los dos lo hacen con las palabras justas, dejando tanto sitio para la mirada de la ilustradora como para la mente del lector, sea niño o adulto. No quedará ninguno de ellos en el montón de la mesita de centro, el cementerio de los libros bellos.
Entonces sí, el trabajo de Thule y Edelvives, a cuál más delicado, a cuál más perfecto, tiene sentido. No buñuelos de viento, no un inasible arcoiris: la imagen al servicio del texto, el texto al servicio de la imagen, el editor al servicio del lector, del veedor, del acariciador de libros.
Gracias a los tres tríos. El álbum, así, tiene sentido.

Hace más de un año Irene Terrón, polifacética compositora, cantante, actriz y directora, me escribió para mostrarme su interés por El Síndrome de Mozart, tal vez para hacer una película. Finalmente, fue teatro. Desde hace meses preparaba una versión de la novela en teatro, y hace pocos días fue estrenada en Molins de Reis. Y fue un auténtico éxito. Se va a representar en varios lugares, y es posible también hacerlo en castellano, fuera de Cataluña. Ahora Irene nos manda un “making off”, “Entre cortinas”, de los últimos ensayos y el día del estreno. No he visto todavía la obra, pero lo que se vislumbra en esta especie de trailer es bueno, muy bueno. Los último planos, cuando el regidor ya ha dado la voz de “un minuto”, son especialmente conmovedores. Y los actores están perfectos: la madre de Tomi, el propio Tomi, Horacio, y por fin Irene.
Ayer hablé mucho, casi todo el día, del Síndrome, en el LIceo Francés de Villanueva de la Cañada, en Madrid. Lo hice con chicos de una enorme profundidad lectora. Mientras charlábamos, pensaba en Irene y su versión. Me hubiera apartado de muy buena gana y les hubiera dejado viendo la obra. Nos hubiéramos emocionado juntos.
Ojalá sirva para que la sociedad mire de otra forma a todos los afectados por el Síndrome de Mozart (científicamente de Williams), y empezara a pensar que en cierto modo no son afectados, sino “bendecidos”.
El teatro es maravilloso. Hace muchos, muchísimos años, creí que iba a ser mi mundo. Estrené una obra propia, “Los avidugerios”, que por desgracia se ha perdido. Bebía de Beckett y el teatro del absurdo, tan en boga entonces. También fui Pozzo en “Esperando a Godot”, y Krapp en “La última cinta”. Esta mañana, viendo este video, me he sentido ahí, entre ellos, con dieciocho años, compartiendo nervios y pasión. Gracias, Irene. Quién sabe, igual un día cumplimos sueños juntos y nos atrevemos a filmarla…

Si queréis ver el making off, http://www.youtube.com/watch?v=QgRHysDuSfw&feature=youtu.be

SOBRE COLMILLO BLANCO

21 de diciembre, 2011 | En Otras | Sin comentarios

A los participantes en el foro de la Universidad Autónoma de Barcelona sobre “Colmillo Blanco”, de Jack London: si queréis añadir algún comentario a todo lo dicho en este mes, escribidme a mouregonzalo@telefonica.net, y hacemos un foro interno, o bien aquí en el apartado de foros, o en correos entre nosotros. Ha sido un placer, y lo sería aún más seguir charlando del libro, así como de “En la frontera” de Cormac McCarthy o “Las vidas de los animales” de J.M. Coetzee.

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