¡20 años!

4 de Agosto, 2009 | En Noticias | 18 Comentarios

Qué despiste soy… Todo un año diciendo que el 1 de agosto cumplía 20 años desde que decidí dedicarme íntegramente a la escritura, y se me pasa la fecha sin un mal brindis…

Menos mal que Covi me lo ha recordado, y me ha felicitado. Gracias, Mosquita.

¿Y el balance? Maravilloso, desde luego. Me siento orgulloso de estos 20 años, en los que he escrito 30 libros libres. Nunca, ni una sola vez, me ha marcado nadie lo que tenía que escribir, ni cómo, ni cuándo. He escrito lo que ha salido de mi corazón, bueno o malo, sin más norte que la belleza y la verdad, porque la libertad ya venía de dentro.

20 años de libros y de amigos. Muchos, la mayoría ya, vinculados a los libros: otros escritores como Tina, Ricardo, Agustín, Carlo, Antonio, Mayte, Feli, Samuel, Limam, Jordi, Bahía, Minor, Manuel, Andreu, Ana; profesores o maestros como Palma, Carmen, Merche, Blanca, Leticia, Marisa, Viviana… Listas que se quedan siempre cortas, pero muchos sueños compartidos, cerca de las estrellas.

Y países, y ciudades, y pueblos: Ballobar, Medellín, Guayaquil, San José, Otur, Kyzyl, la estepa, la taiga… y el Sáhara.

No conozco lugar más bello que el más feo del mundo: la hammada, la mano infernal que sin embargo acoge a los refugiados, y les da escuela, hospital, comida. Allí hemos puesto en marcha un sueño: “Los niños del Libro”, descendientes por sangre de los Hombres del Libro del mágico Tiris, de “la badía”, entreverados ahora de cuentos en español. El Bubisher es mi mejor libro, porque es un libro compartido con cincuenta, cien locos maravillosos que han hecho que mi fe en la especie humana se refresque, que crezca. Un sueño nacido de niños que acaba en niños.

20 años de libros, de sueños: siempre de libertad. Gracias a la vida, a coro con Violeta Parra, gracias a la vida, que me ha dado tanto.

un amigo, una poesía

1 de Agosto, 2009 | En Noticias | 6 Comentarios

Tengo un amigo poeta. Vive en una casa de tejado verde, tipo palomar, cerca de donde pacen una vaca blanca y otra café, aunque a veces no están. Es lo que hay que poner, más o menos, cuando se le manda una carta a Costa Rica, donde le conocí.

Se llama Minor Arias y nació en la selva. Recita como escribe, y escribe como recita: pura vida.

Minor se casó hace poco con Marcia, y hace menos aún tuvieron una hija, María del Mar, que nació antes de tiempo. Durante estos meses la angustia inicial se ha ido convirtiendo en gozo, y sus poesías también. María del Mar es ya también el hada madrina del Sáhara, porque las poesías de Minor a su hija se confunden y amalgaman con las que nos está regalando para la campaña “A por el mar” que protagonizará el curso que viene del Bubisher en los campos de refugiados de Tinduf.

Esta es la última de sus poesías: 

Mi rosa marítima
 
He visto la rosa sagrada,
la rosa inocente
que me eleva
por encima de la vida.
 
Nada antes me llenó
de tal ternura.
 
No puedo sino contagiarme de su belleza
y tomar su aroma
como un amuleto para el día.
 
Afuera el sol es suave,
alimenta pastos y flores,
mientras mi rosa también crece.
 
No conozco los paisajes venideros,
pero ya mis ojos han visto.
 

 

                                                    

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