Archivo de Noviembre de 2008
Sustituye al wanadoo. Gracias.
Imprímelo, y pégalo en tu colegio, biblioteca, instituto. Tal vez tú seas un día uno de los que vayan en el Bubi para leer en las escuelas saharauis, tal vez no. Pero si lo imprimes y lo pegas, tal vez el que venga sea el compañero o la compañera más insospechado. Porque eso es lo que queremos: que nadie que haya pensado alguna vez en cómo ayudar a los saharauis, se quede sin hacerlo. Yendo a los campamentos a llevar el bibliobús y los libros a las aulas, o colaborando desde el colegio recogiendo libros, o de cualquier otra forma. Pero a lo mejor todo pasa por este simple acto: copiar, imprimir, colgar. Y esperar. Gracias.
Desayunábamos en el hotel de Medellín, antes de salir cada uno hacia nuestro barrio, hacia nuestro Parque Biblioteca. Emocionados por lo que estábamos viviendo en aquellos días, invitados por la Fundación Sierra i Fabra, en la ciudad que había pasado de ser conocida como la de la violencia y los cárteles, a la de la lectura y las bibliotecas. Hablábamos de todo mientras devorábamos fruta tropical. Andreu Martín nos enseñó su libreta, en la que de modo paciente y metódico teje la trama y los detalles de sus novelas, antes de ponerse, ya con la mayor parte del trabajo hecho, a escribir. Y nació la idea repentinamente: qué método tan diferente el de cada uno, para al final ofrecer un producto semejante: Carlo Frabetti, Andreu, Jordi Sierra, Ricardo Gómez, Care Santos (que iba a ir unos días después), Anotnio García Teijeiro (que había estado en la semana de la poesía), Alfredo Gómez-Cerdá, yo mismo.
¿Por qué no un libro con un relato de cada uno, en el que contemos cómo escribimos cada cuál?
Y aquí está, un año después. Con él se realizarán algunas actividades más de los grupos de lectura de la Fundación, porque la editorial y los que lo escribimos queremos que sea una devolución de todo lo que aprendimos, de toda la emoción que se nos inyectó en vena escritora en Medellín.
Me sigue pareciendo un libro clave para todos los que leen viendo más allá de lo escrito, y estupendo para todos los que sueñan con escribir: muchos de nuestros lectores, por ejemplo. Es verdad: podrían estar otros magníficos escritores; pero estamos los que estamos unidos por el azar (o no), de la edición del 2007 del Juego Literario de Medellín. No sobraría tampoco la participación de algún escritor latinoamericano. Pero no había ninguno entre nosotros en esa ocasión. Muchas veces es el azar el que maneja el volante.
Por mi parte no ofrezco en este libro un relato sino una emoción. Es casi un vómito. Todo lo que cuento es real, salvo algunas gotas de ficción volcadas en el relato, Ahora que Piko ha muerto. No usé su verdadero nombre, Patri. Pero ahora lo uso, porque a medida que su muerte (tenía diez años, nadie debería de morir con 10 años) se aleja en el tiempo, crece en mi corazón su sombra, o su luz, o su aliento. Muchas veces su madre y yo tratamos de entender. Y seguramente tendremos que morir para entender. Da igual, de eso se compone la vida, de lo que entendemos demasiado bien, y de lo que no podremos entender nunca.
Quien quiera saber de Patri, de cómo se puede escribir, de lo que para mí significa “escrivivir”, lo puede leer ahí arriba, en la pestaña “comentarios”. Y quien quiera saber cómo ocho locos aquejados del mismo sueño pueden usar sistemas tan distintos, que corra a la librería, como corren por los pasillos de las bibliotecas de Medellín los pequeños “paisas”. Felices por ir a leer.
El Bubi ya está en los campamentos, y hoy mismo lo recoge allí Antonio Pomares.
El sábado 29 salimos desde Bilbao Irene, Clara, Jorge y yo, y se rodará la primera entrada del Bubisher en una escuela; el día 3 llegan Óscar y Javier, que serán los verdaderos primeros voluntarios, gente maravillosa que se ha enganchado al proyecto y que va a permanecer allí entre uno y tres meses. Y poco después llegan otros voluntarios: Ana, Beatriz… Y la lista crece.
El objetivo ideal es que junto al conductor y la bibliotecaria animadora, ambos saharauis, haya siempre algún voluntario que haga más llevadero el trabajo; y si alguna vez coinciden varios, la misma movilidad del Bubi hace que no sea un problema, sino todo lo contrario.
Como sabéis, los voluntarios tendrán alojamiento y alimentación garantizados, al margen de que cada uno pueda residir en una jaima amiga, o allí donde sea invitado.
Así que es la hora de los valientes, de los que se sienten concernidos por la causa saharaui, o por la de los niños y la cultura. Lo hemos puesto fácil, para que nadie que quiera colaborar no encuentre la manera de hacerlo: en el Bubisher siempre tendrá sitio. Con un bibliobús perfectamente equipado, 1400 libros donados por (casi) todas las grandes editoriales españolas en lotes de cuatro o veinte ejemplares, mobiliario, carpa, ordenador, placa solar…
¡A la escuela, que ya es hora!
Difundid la noticia, por favor. ¡Y enhorabuena a todos!
EL BUBISHER TIENE SU PROPIO BLOG: BUBISHER.COM
¿Qué ha sido mejor? El maravilloso club de lectura de Gracia en Silleda, una reunión muy útil para decidir que el pan de Mella es mejor aún que el de Cea (gracias, Cocinillas), un chico que se sienta de espaldas al principio de la reunión, obligado a escuchar a este “coñazo”, pero que poco a poco se va poniendo primero en escorzo, al final de frente, porque lo que escucha le empieza a interesar; una muchacha que va a ser escritora pero que aún pone el tema por delante de la historia, los niños de primero, segundo y tercero de primaria de Palmeira entre los que por arte de magia aparece el libro completo: la que inventa historias, la que prefiere dibujar, la que ama las mates y la que lo que quiere es venderlo en la tienda de su madre… La cena con Alba, Susy y Antonio García Teijeiro, que me promete un poema para mi primer libro escrito en gallego, que se llamará, o se llamaría si lo consiguiera, Cartas dun aprendiz do amor; la comida en un italiano con Antonio y el “amasuñable” Agustín Fernández Paz, que insiste en que es ahora cuando vienen nuestros mejores libros, y que me recuerda tanto a lo que dice Ricardo Gómez. La profesora que no se molesta porque en realidad lo que les digo a los chicos y parece sonarles a nuevo es lo mismo que les dice ella una y cien veces. La iglesia de Cobrexe, tan bella ante la ría, los castaños en fuego otoñal y los caminos de hoja caduca prometiendo paseos al atardecer; Ciro orgulloso de su madre profesora y su padre jardinero…
Y un dolor: la muerte de la madre de Ángeles, por lo que después de muchos meses de preparación no pude conocerla, no pudo asistir en el colegio del Chouzo al descubrimiento de una pequeña placa que dará mi, que ya da mi nombre a una encantadora biblioteca escolar en la misma ciudad en la que mi padre fue feliz. Nos debemos un encuentro para cicatrizar los dolores, Ángeles.
Millar y medio de kilómetros, millar y medio de niños, chicos, profesores, sorprendidos cada día por la fascinación que sigue ejerciendo en todos nosotros el viejo, gastado, rudimentario libro. Las bibliotecas como antídoto del tedio de la prescripción, las nuevas ideas, las ideas de siempre, la mezcla de ideas, el debate. O aprendiz do amor, campanas de Bastabales, Leliadoura, un amanecer en Barbanza, camino de Ribeira y Palmeira, vueltas locas y a la carrera acercándonos y alejándonos del Obradoiro… Una semana en Galicia.
La noticia no puede ser mejor para todos los interesados en el Sáhara Occidental. Sgarir se estrena, nada menos, con dos libros imprescindibles: los “Estudios Saharianos” de Julio Caro Baroja, y “El imperio desierto” de Ramón Mayrata.
“Estudios saharianos” es el único trabajo realmente importante hecho por algún antropóloigo español en los años de la colonización activa. Apasionante y preciso al mismo tiempo, es un recorrido magnífico por todo el Sáhara Occidental, con un estudio riguroso de la vida de los nómadas. Que nadie se lo pierda.
Y qué decir de “El imperio desierto”. Novela magnífica, pero además pieza histórica impagable: refleja los momentos de la Gran Traición Española con potencia y ternura. Ramón Mayrata fue autor de un estudio en el que se basó el Tribunal de la Haya para dictaminar que el Sáhara Occidental jamás fue marroquí, y que por tanto sus habitantes tienen derecho a decidir su futuro. Sin ese estudio, tal vez la historia hubiera cambiado, y los saharauis no habrían podido desarrollar toda su lucha.
SGARIT
El viernes 21 de noviembre, Casa Árabe presenta la colección Sgarit. Biblioteca del Desierto (Calamar Ediciones), con ocasión de la aparición de los dos primeros títulos de la misma: Estudios saharianos, de Julio Caro Baroja, y El imperio desierto, de Ramón Mayrata.
El acto, que contará con la presencia del editor, Miguel Ángel San José, a quien acompañarán los escritores Ramón Mayrata y Lourdes Ortiz, y el profesor de la Universidad San Pablo CEU Javier Morillas, tendrá lugar a las 19:30 horas en el Auditorio de Casa Árabe.

Esta colección, que quiere reunir una selección de obras fundamentales sobre el Sáhara, se inicia con la reedición de dos clásicos. Estudios saharianos es un exhaustivo trabajo etnográfico realizado por el conocido antropólogo Julio Caro Baroja en 1955, y que sigue siendo una obra de referencia en el estudio de la cultura tradicional del Sáhara Occidental, en la que los propios habitantes del territorio encuentran hoy noticia inestimable de usos y costumbres extinguidos o a punto de desaparecer en una sociedad que ha sufrido muchos avatares desde que Caro la visitara. El segundo volumen, El imperio desierto, es una novela publicada originalmente en 1995 en la que el autor, Ramón Mayrata, recupera parte de sus vivencias en el antiguo Sáhara español, como joven antropólogo encargado de escribir la historia de un territorio escasamente conocido, y afectado además por las tensiones que marcaron los últimos años de la presencia colonial española en el mismo.
http://www.casaarabe-ieam.es/~archivos/invitaciones/anaquel-biblioteca_del_desierto.pdf
Vengo de una larga gira llena de hallazgos y buenos momentos: Medina del Campo y su biblioteca;Ballobar y las Jornadas de Biblioteca y Lectura, donde presentamos el Bubisher y asistimos a charlas y conferencias tan brillantes y útiles como las de Ana María Machado, Blanca Calvo o Carlos Lomas; Castellón, donde pasé diez horas inolvidables con bibliotecarios de la provincia; Córdoba, donde también pude presentar el Bubisher en unas estupendas jornadas sobre el Sáhara. Y… Albacete.
De la mano organizativa de Carmen Hernández, bibliotecaria de la recién premiada Biblio de Alatoz, he recorrido buena parte de la provincia, compartiendo con bibliotecarios, profesores y monitores de clubes de lectura una semana realmente inolvidable: Paco en Ossa de Montiel, Ana en Alcalá del Júcar, Ángeles en Fuentealbilla, Agustina y Antonio en Casas de Ves y Casas Ibáñez, Nico y Rafa en Alpera, la propia Carmen en Alatoz, siempre… Y muchos nombres más que así, de memoria, en estos momentos seguro que se me escapan. Pero da igual, porque no se trata de agradecer el trato uno por uno, sino de agradecer algo mucho más importante, mucho más allá de lo puramente individual: el trabajo colectivo que hace de la provincia de Albacete una de las más activas en clubes de lectura y actividades de todo tipo.
Para entenderlo voy a poner un solo ejemplo, aunque sea injusto entre tanto y tan buen trabajo: Agustina, de Casas Ibáñez, que lleva siete clubes juveniles de lectura y alguno más de adultos, como el de Casas de Ves, en el que la reunión es… ¡semanal! Había visto ya a sus componentes en una sesión, hace cuatro o cinco años, y la verdad es que el entusiasmo no ha hecho más que aumentar. “Es el mejor día de la semana”, decía una de sus componentes. Y no sólo buen ambiente, sino una impresionante lista de lecturas, y un criterio, y una profundidad, y…
Los clubes de lectura constituyen un auténtico fenómeno social. Esta semana lo he podido comprobar, en reuniones y charlas con la sala llena, con tantos niños y jóvenes como adultos, compartiendo la palabra y la pasión por la literatura. ¿Cuál será el número de lectores en todo el país, en clubes como los de Albacete, los de Guadalajara o los Leer Juntos de Huesca y otros lugares? ¿100.000, el doble, el triple? Sería interesante saberlo, porque su práctica está revolucionando la manera de leer y está dinamizando algo imprevisible: la capacidad de pensar en libertad y en compañía, generando nuevas generaciones le lectores críticos.
Son tantas y tan emocionantes (y “tan ricas”, que diría Ricardo Gómez) las cosas que he vivido estos días que no podría contarlas todas. En muchas hemos hablado del canon, y en todas ellas la respuesta ha sido la misma: NO. No nunca, pero en todo caso no hasta que contemos con el mismo número de bibliotecas por mil habitantes que los países más desarrollados, y con los mismos medios. Hacer que a la administración le cuesten más las escasas bibliotecas hará, y si no al tiempo, que se retraiga cada vez más el impulso inversor. Son varios los alcaldes y concejales que se han acercado estos días a las charlas, y todos sabían ya de la extraordinaria vida que se desarrolla en las bibliotecas y en los clubes de lectura. Pero ¿cuántos hay que no lo saben, que no se han acercado nunca a su propia biblioteca, salvo para la foto electoral o de compromiso social?
Y es que es verdad: las bibliotecas, en provincias como Albacete al menos, están vivas. Nada que ver con los obsoletos “templos de silencio” que aún imaginan algunos, y que les lleva a patinar inolvidablemente cuando hablan, más que de memoria de invención, de las bibliotecas del siglo XXI.
Albacete, su red de centros y sobre todo su red humana de amantes de la lectura son, al menos para mí, un ejemplo a seguir.

