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	<title>Comentarios en: EL COMPROMISO CONTRA EL COMPROMISO EN LA LIJ</title>
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		<title>Por: Julio</title>
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		<dc:creator>Julio</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jun 2008 09:24:36 +0000</pubDate>
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		<description>No hay más que ver las últimas directrices europeas, aprobadas con los votos de nuestros europarlamentarios (con honrosas excepciones desoyendo la disciplina de partido), para entender el interés de algunos en cercenar lo que llaman literatura comprometida. Las 65 horas semanales de trabajo, por un lado, y la vergonzosa directiva para internar en auténticos campos de concentración para los inmigrantes ilegales aprobada antes de ayer, hablan por sí solas. Incluso se reconoce en los campos de internamiento la figura del capo, al que en España se llama ahora Chamán. No hay hornos crematorios, es verdad: es mucho más cómodo y cínico enviarlos de vuelta a sus países, de los que salieron sin nada, prefiriendo el riesgo de perecer ahogados que el infierno de vivir en la miseria, cercados por el SIDA, la malaria, el hambre y las guerras tribales. El gran horno crematorio del siglo XXI es África. Europa se ha convertido en la Alemania nazi, sin que la sociedad civil, como ocurrió allí en los años de la preguerra y la guerra mundial, haga nada. Miramos para otro lado, y se trata de educar a los niños arios en la ignorancia de ese mundo horrible, y la literatura que habla de esa injusticia global, la que no elude la realidad sino que la convierte en telón de fondo, es peligrosa. Ahí está la raíz de la campaña, aunque algunos de sus agentes ni siquiera sean conscientes de que ese es el sentido de sus &quot;críticas&quot;.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>No hay más que ver las últimas directrices europeas, aprobadas con los votos de nuestros europarlamentarios (con honrosas excepciones desoyendo la disciplina de partido), para entender el interés de algunos en cercenar lo que llaman literatura comprometida. Las 65 horas semanales de trabajo, por un lado, y la vergonzosa directiva para internar en auténticos campos de concentración para los inmigrantes ilegales aprobada antes de ayer, hablan por sí solas. Incluso se reconoce en los campos de internamiento la figura del capo, al que en España se llama ahora Chamán. No hay hornos crematorios, es verdad: es mucho más cómodo y cínico enviarlos de vuelta a sus países, de los que salieron sin nada, prefiriendo el riesgo de perecer ahogados que el infierno de vivir en la miseria, cercados por el SIDA, la malaria, el hambre y las guerras tribales. El gran horno crematorio del siglo XXI es África. Europa se ha convertido en la Alemania nazi, sin que la sociedad civil, como ocurrió allí en los años de la preguerra y la guerra mundial, haga nada. Miramos para otro lado, y se trata de educar a los niños arios en la ignorancia de ese mundo horrible, y la literatura que habla de esa injusticia global, la que no elude la realidad sino que la convierte en telón de fondo, es peligrosa. Ahí está la raíz de la campaña, aunque algunos de sus agentes ni siquiera sean conscientes de que ese es el sentido de sus &#8220;críticas&#8221;.</p>
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		<title>Por: eldeyar</title>
		<link>http://www.gonzalomouretrenor.es/2008/06/02/el-compromiso-contra-el-compromiso-en-la-lij/comment-page-1/#comment-11141</link>
		<dc:creator>eldeyar</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Jun 2008 22:35:06 +0000</pubDate>
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		<description>Agradezco todas y cada una de las intervenciones en este foro improvisado, incluso las de Uno, que al menos se ha manifestado, y parece que con sinceridad. En realidad no sobra ni una sola de las palabras escritas aquí, porque sigo creyendo que este debate era y es necesario. Doy por supuesto que la mejor respuesta a cualquier crítica es seguir escribiendo, y creo que todos estamos de acuerdo. Pero es que aquí no se está tratando de una crítica sobre la calidad de lo que nadie escribe, sino de algo mucho más importante: del intento de amedrentar y de impedir que se escriban libros que no eluden los problemas que conlleva la existencia en un mundo desigual, injusto, en el que millones de personas sufren para que unos pocos miles sean más ricos. Eso es lo que de verdad se debate aquí, y quien quiera ver otra cosa mira el dedo en vez de mirar la luna.
Hoy, sin ir más lejos, el intelectual orgánico del gobierno para asuntos del Magreb, Bernabé López García, escribe un artículo delirante en El País en el que pretende que la responsabilidad de que una nueva generación de niños saharauis vaya a crecer en los campamentos de la hammada... ¡es del Frente Polisario! Más aún, le endosa la responsabilidad de democratizar Marruecos, nada menos, ¡aceptando una autonomía bajo la bandera marroquí! Para él es un asunto baladí que los saharauis que viven en los territorios ocupados sean reprimidos diaria y brutalmente, y no nos dice qué pasaría con los exiliados si regresaran a su tierra después de ser calificados durante tres décadas de terroristas. Esa es la realidad, esos son los deseos de nuestros gobernantes (todos, desde la llegada de la democracia, y sin excepción). Pues bien, como conozco esa realidad, y con suficiente profundidad, parte de mi compromiso es que cuando escribo una historia que sucede allí, en los campamentos, la verdad sea la verdad, sin disfraz, sin mensaje, sin transversalidad, sin más intención que contar una historia que no traicione a esa verdad. Yo sí que pertenezco a un equipo: al que no miente, al que no adormece: al que escribe con la tinta de la verdad y con la intención de despertar al lector. Es un equipo amplio, sin fichajes de lujo, un equipo que a diario tiene bajas y altas, un equipo que marca goles y que también sufre derrotas. Un equipo en el que ni siquiera nos conocemos todos, aunque a veces sí. Por ejemplo, el de los ocho escritores que viajamos a Medellín este año y que libremente decidimos escribir un libro juntos, porque la realidad que conocimos allí nos conmovió hasta la médula, y porque el compromiso es simplemente eso: comunicar a los demás las emociones vividas. Con un libro colectivo, o con Barro de Medellín, el libro de Alfredo Gómez Cerdá que ha merecido el premio Ala Delta de este año y que, por lo que sé de él, refleja esa emoción con toda su profunda complejidad. No es un gol ajeno, es un gol de mi equipo, conozca o no conozca a Alfredo, como fue un gol de mi equipo que le dieran el Premio Nacional a la dura, hermosa, magnífica novela &quot;Los girasoles ciegos&quot; de Alberto Méndez, a quien jamás conocí. Y ser, o querer ser, de ese equipo, nada tiene que ver con clanes, bandas o contubernios. Lo único que quiero, lo que querría igual si no fuera escritor, es que cada cual pueda escribir con entera libertad, sin censura ni censuras, para poder apasionarme con aquellos libros que toquen con un dedo de plata mi corazón.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Agradezco todas y cada una de las intervenciones en este foro improvisado, incluso las de Uno, que al menos se ha manifestado, y parece que con sinceridad. En realidad no sobra ni una sola de las palabras escritas aquí, porque sigo creyendo que este debate era y es necesario. Doy por supuesto que la mejor respuesta a cualquier crítica es seguir escribiendo, y creo que todos estamos de acuerdo. Pero es que aquí no se está tratando de una crítica sobre la calidad de lo que nadie escribe, sino de algo mucho más importante: del intento de amedrentar y de impedir que se escriban libros que no eluden los problemas que conlleva la existencia en un mundo desigual, injusto, en el que millones de personas sufren para que unos pocos miles sean más ricos. Eso es lo que de verdad se debate aquí, y quien quiera ver otra cosa mira el dedo en vez de mirar la luna.<br />
Hoy, sin ir más lejos, el intelectual orgánico del gobierno para asuntos del Magreb, Bernabé López García, escribe un artículo delirante en El País en el que pretende que la responsabilidad de que una nueva generación de niños saharauis vaya a crecer en los campamentos de la hammada&#8230; ¡es del Frente Polisario! Más aún, le endosa la responsabilidad de democratizar Marruecos, nada menos, ¡aceptando una autonomía bajo la bandera marroquí! Para él es un asunto baladí que los saharauis que viven en los territorios ocupados sean reprimidos diaria y brutalmente, y no nos dice qué pasaría con los exiliados si regresaran a su tierra después de ser calificados durante tres décadas de terroristas. Esa es la realidad, esos son los deseos de nuestros gobernantes (todos, desde la llegada de la democracia, y sin excepción). Pues bien, como conozco esa realidad, y con suficiente profundidad, parte de mi compromiso es que cuando escribo una historia que sucede allí, en los campamentos, la verdad sea la verdad, sin disfraz, sin mensaje, sin transversalidad, sin más intención que contar una historia que no traicione a esa verdad. Yo sí que pertenezco a un equipo: al que no miente, al que no adormece: al que escribe con la tinta de la verdad y con la intención de despertar al lector. Es un equipo amplio, sin fichajes de lujo, un equipo que a diario tiene bajas y altas, un equipo que marca goles y que también sufre derrotas. Un equipo en el que ni siquiera nos conocemos todos, aunque a veces sí. Por ejemplo, el de los ocho escritores que viajamos a Medellín este año y que libremente decidimos escribir un libro juntos, porque la realidad que conocimos allí nos conmovió hasta la médula, y porque el compromiso es simplemente eso: comunicar a los demás las emociones vividas. Con un libro colectivo, o con Barro de Medellín, el libro de Alfredo Gómez Cerdá que ha merecido el premio Ala Delta de este año y que, por lo que sé de él, refleja esa emoción con toda su profunda complejidad. No es un gol ajeno, es un gol de mi equipo, conozca o no conozca a Alfredo, como fue un gol de mi equipo que le dieran el Premio Nacional a la dura, hermosa, magnífica novela &#8220;Los girasoles ciegos&#8221; de Alberto Méndez, a quien jamás conocí. Y ser, o querer ser, de ese equipo, nada tiene que ver con clanes, bandas o contubernios. Lo único que quiero, lo que querría igual si no fuera escritor, es que cada cual pueda escribir con entera libertad, sin censura ni censuras, para poder apasionarme con aquellos libros que toquen con un dedo de plata mi corazón.</p>
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		<title>Por: Claudia Rodriguez Marroquín</title>
		<link>http://www.gonzalomouretrenor.es/2008/06/02/el-compromiso-contra-el-compromiso-en-la-lij/comment-page-1/#comment-11127</link>
		<dc:creator>Claudia Rodriguez Marroquín</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Jun 2008 03:57:42 +0000</pubDate>
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		<description>la verdad &quot;señor uno&quot; lo que menos pensé fue que sintiera la penosa necesidad de expresarle lo que siento y pienso sobre el tema.Incluso el asunto del compromiso de la LIJ, usted lo convirtió en un lamentable tema económico y personal que llevan a creer que usted se encuentra resentido por algún motivo...¿cuál?? solamente usted lo sabrá.
ahora bien, un verdadero escritor se dedica a hacer lo que más le gusta y no lo que más vende;escribe para uno , para pocos, para unos tantos  o para muchos...la verdad eso no importa.Lo que si importa es representar y vivenciar y recrear   a través de la palabra todo aquello  que nos rodea y que quizá hasta el momento habíamos invisibilizado.

Por otra parte, si usted o alguien más  considera que aquel cuarteto es la banda de medellín,...pues que gran banda, que alegró y compartió con cientos de corazones  (entre ellos el mio).
Por último quiero decirle con todo el respeto del mundo que éste es un espacio de diálogo, con opiniones diferentes por supuesto; pero eso si le aseguro, que la gran mayoría de quienes hacemos parte de cualquier foro literario creemos en la literatura como una ventana abierta  al mundo y como una posibilidad de libertad....no como un campo de batalla en el que se quiere pelear a como de lugar.
Leer libera...no nos encadena &quot;señor uno&quot;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>la verdad &#8220;señor uno&#8221; lo que menos pensé fue que sintiera la penosa necesidad de expresarle lo que siento y pienso sobre el tema.Incluso el asunto del compromiso de la LIJ, usted lo convirtió en un lamentable tema económico y personal que llevan a creer que usted se encuentra resentido por algún motivo&#8230;¿cuál?? solamente usted lo sabrá.<br />
ahora bien, un verdadero escritor se dedica a hacer lo que más le gusta y no lo que más vende;escribe para uno , para pocos, para unos tantos  o para muchos&#8230;la verdad eso no importa.Lo que si importa es representar y vivenciar y recrear   a través de la palabra todo aquello  que nos rodea y que quizá hasta el momento habíamos invisibilizado.</p>
<p>Por otra parte, si usted o alguien más  considera que aquel cuarteto es la banda de medellín,&#8230;pues que gran banda, que alegró y compartió con cientos de corazones  (entre ellos el mio).<br />
Por último quiero decirle con todo el respeto del mundo que éste es un espacio de diálogo, con opiniones diferentes por supuesto; pero eso si le aseguro, que la gran mayoría de quienes hacemos parte de cualquier foro literario creemos en la literatura como una ventana abierta  al mundo y como una posibilidad de libertad&#8230;.no como un campo de batalla en el que se quiere pelear a como de lugar.<br />
Leer libera&#8230;no nos encadena &#8220;señor uno&#8221;</p>
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		<title>Por: Alfredo Gómez Cerdá</title>
		<link>http://www.gonzalomouretrenor.es/2008/06/02/el-compromiso-contra-el-compromiso-en-la-lij/comment-page-1/#comment-11115</link>
		<dc:creator>Alfredo Gómez Cerdá</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Jun 2008 15:00:20 +0000</pubDate>
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		<description>¡Vaya! Acabo de dejar mi comentario y compruebo que no ha salido el subrayado al que aludo al final. Por cosniguiente, sirva este nuevo comentario para explicar cuáles eran las palabras subrayadas:  &quot;Un libro siempre será un compromiso con el ser humano.&quot;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>¡Vaya! Acabo de dejar mi comentario y compruebo que no ha salido el subrayado al que aludo al final. Por cosniguiente, sirva este nuevo comentario para explicar cuáles eran las palabras subrayadas:  &#8220;Un libro siempre será un compromiso con el ser humano.&#8221;</p>
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	<item>
		<title>Por: Alfredo Gómez Cerdá</title>
		<link>http://www.gonzalomouretrenor.es/2008/06/02/el-compromiso-contra-el-compromiso-en-la-lij/comment-page-1/#comment-11114</link>
		<dc:creator>Alfredo Gómez Cerdá</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Jun 2008 14:53:18 +0000</pubDate>
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		<description>Pues no pensaba yo terciar en este debate, entre otras cosas porque ya hace tiempo que lo que digan (o escriban) los críticos de literatura infantil y juvenil me importa un bledo (y que conste que no me han tratado mal). La crítica de la LIJ tiene un problema muy serio -y que a muchos nos gustaría que no fuera así-: su escasísima presencia en los medios de comunicación. Son contados los periódicos y revistas donde se habla de LIJ, y eso significa que cuando se publica un comentario sobre un libro, sobre un escritor o sobre cualquiera otra cuestión, ese comentario sea único. No va a salir otro comentario diferente en otros medios, sencillamente porque no hay otros medios. Esto, por supuesto, debería hacer reflexionar a los críticos; pero yo tengo la sensación de que, por el contrario, les envalentona. Eso explica que muchos críticos se transmuten en santones y en vez de analizar esto o aquello, sencillamente pontifiquen. Pero... allá cada cual. No seré yo quien diga lo que tienen que criticar ni cómo deben hacerlo. 

Sí, existen pequeños clanes en el mundo de la LIJ. Se perciben con claridad cuando uno está dentro. Pero eso no significa que todos los escritores pertenezcan a alguno. Yo no pertenezco a ninguno, y los que me conocen lo saben de sobra. A mí, en el ambiente literario, siempre me han “acusado” de lo contrario: aislado, al margen, fuera de, francotirador, etc. Insinuar que hay una “Banda de Medellín”, “Los Cuatro”, o como quiera llamarse, me da risa (me contengo las ganas de poner otra palabra más fuerte). Siento defraudarle, señor Uno, pero yo me salgo de la banda, de todas las bandas que pueda haber –lo reconozco- en el mundo de la LIJ. Pero quiero decir también que coincidir con algunos escritores durante diez días en Medellín (y Bogotá) estrechó algunos lazos, más personales e íntimos (que a nadie le importan) que literarios. 

Todas las grandes obras de la historia de la literatura podrían someterse sin problema a una simplificación como la que hace Uno en su comentario. Porque las grandes obras también tratan de niños ciegos, de marginados, de emigrantes, del amor, de borrachos, de acomplejados, etc. (Reléase  -o léase-  a Dickens, Zola., Tolstoy, Dostoyevski, Poe, Navokov, Mark Twain, Galdós, etc. etc.)  Todas las grandes obras de la historia de la literatura posiblemente serían aprovechables para eso que en los colegios llaman temas transversales. ¿No se imaginan cómo podría tratarse el tema del alcoholismo con, por ejemplo, “La taberna”, de Zola?  Incluso, de una manera un poco más “perversa”, ¿cómo se podría tratar el tema del amor con “Lolita”, de Navokov? A este último libro hasta se le podría dar una moraleja ejemplarizante para jovencitas de la ESO. ¿También Miguel Delibes, Eduardo Mendoza,  José María Merino, Juan José Millás, Luis García Montero y otros escritores contemporáneos, cuyas obras se leen habitualmente en los institutos -y algunos hasta hacen encuentros con los alumnos-  escriben pensando en los temas transversales? ¿O es que, de una manera malévola, solo hablamos de estas cuestiones al referirnos a la LIJ?  Personalmente, jamás he escrito un libro pensando en temas transversales ni en el posible aprovechamiento de la obra en las aulas. Una de las cosas que más me sorprendió cuando empecé a publicar fue precisamente que me llamaran de algunos colegios (en aquella época sin mediación de los comerciales de las editoriales) para tener un encuentro con los niños.

Siempre he mantenido una actitud crítica con los encuentros, y lo he manifestado en público en varias ocasiones. No se pueden mercantilizar las visitas de un escritor a un centro escolar. Un encuentro en un colegio, en una biblioteca, o en cualquier otro lugar, puede ser algo realmente inolvidable para todos; pero es cierto que muchas veces se convierte en algo tedioso y sin sentido. ¿Es solo la culpa de esos insensibles comerciales de las editoriales? ¿Es solo la culpa de esos escritores sanguijuelas que solo van a los coles para contar los libros que se han vendido?  Los profesores tienen mucho que decir, y de ellos depende en gran medida que una actividad como esta tenga o no sentido. 

El otro día, en un acto público, afirmé lo siguiente: “A finales del siglo XIX y comienzos de XX se discutía mucho sobre si los libros podían transformar a las personas y, por consiguiente, a la sociedad. Parecía un viejo debate. Pero curiosamente a comienzos de este siglo XXI, tan incierto, vuelve a cobrar su interés, porque el libro se está convirtiendo en la única alternativa. La estupidez nos invade y comienza a ser colectiva y crónica, se extiende como una gigantesca mancha de aceite. Una estupidez que no es espontánea ni consustancial al ser humano, sino que parece planificada con premeditación y alevosía. Los nuevos medios y las nuevas tecnologías se quedan la mayoría de las veces en lo superficial, en la anécdota, en el juego... Por eso, el que busque algo más, el que busque aunque sea una brizna de cultura, de sensibilidad, de sentimientos profundos... encontrará un libro. Porque un libro es algo exclusivo, específico, propio, del ser humano. Un libro siempre será un compromiso con el ser humano, de lo contrario no servirá ni como mero entretenimiento.”  (El subrayado acabo de ponerlo). A mí, esto me preocupa mucho más que una crítica aparecida en una revista (con la que, por cierto, estoy de acuerdo en muchas cosas) y un debate abierto en un blog.

¡Coño, Uno!  Creo que se ha salido usted con la suya y me ha hecho participar. No era mi intención. Se lo juraría, si jurase. Mis disculpas por un texto tan largo.

Alfredo Gómez Cerdá</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Pues no pensaba yo terciar en este debate, entre otras cosas porque ya hace tiempo que lo que digan (o escriban) los críticos de literatura infantil y juvenil me importa un bledo (y que conste que no me han tratado mal). La crítica de la LIJ tiene un problema muy serio -y que a muchos nos gustaría que no fuera así-: su escasísima presencia en los medios de comunicación. Son contados los periódicos y revistas donde se habla de LIJ, y eso significa que cuando se publica un comentario sobre un libro, sobre un escritor o sobre cualquiera otra cuestión, ese comentario sea único. No va a salir otro comentario diferente en otros medios, sencillamente porque no hay otros medios. Esto, por supuesto, debería hacer reflexionar a los críticos; pero yo tengo la sensación de que, por el contrario, les envalentona. Eso explica que muchos críticos se transmuten en santones y en vez de analizar esto o aquello, sencillamente pontifiquen. Pero&#8230; allá cada cual. No seré yo quien diga lo que tienen que criticar ni cómo deben hacerlo. </p>
<p>Sí, existen pequeños clanes en el mundo de la LIJ. Se perciben con claridad cuando uno está dentro. Pero eso no significa que todos los escritores pertenezcan a alguno. Yo no pertenezco a ninguno, y los que me conocen lo saben de sobra. A mí, en el ambiente literario, siempre me han “acusado” de lo contrario: aislado, al margen, fuera de, francotirador, etc. Insinuar que hay una “Banda de Medellín”, “Los Cuatro”, o como quiera llamarse, me da risa (me contengo las ganas de poner otra palabra más fuerte). Siento defraudarle, señor Uno, pero yo me salgo de la banda, de todas las bandas que pueda haber –lo reconozco- en el mundo de la LIJ. Pero quiero decir también que coincidir con algunos escritores durante diez días en Medellín (y Bogotá) estrechó algunos lazos, más personales e íntimos (que a nadie le importan) que literarios. </p>
<p>Todas las grandes obras de la historia de la literatura podrían someterse sin problema a una simplificación como la que hace Uno en su comentario. Porque las grandes obras también tratan de niños ciegos, de marginados, de emigrantes, del amor, de borrachos, de acomplejados, etc. (Reléase  -o léase-  a Dickens, Zola., Tolstoy, Dostoyevski, Poe, Navokov, Mark Twain, Galdós, etc. etc.)  Todas las grandes obras de la historia de la literatura posiblemente serían aprovechables para eso que en los colegios llaman temas transversales. ¿No se imaginan cómo podría tratarse el tema del alcoholismo con, por ejemplo, “La taberna”, de Zola?  Incluso, de una manera un poco más “perversa”, ¿cómo se podría tratar el tema del amor con “Lolita”, de Navokov? A este último libro hasta se le podría dar una moraleja ejemplarizante para jovencitas de la ESO. ¿También Miguel Delibes, Eduardo Mendoza,  José María Merino, Juan José Millás, Luis García Montero y otros escritores contemporáneos, cuyas obras se leen habitualmente en los institutos -y algunos hasta hacen encuentros con los alumnos-  escriben pensando en los temas transversales? ¿O es que, de una manera malévola, solo hablamos de estas cuestiones al referirnos a la LIJ?  Personalmente, jamás he escrito un libro pensando en temas transversales ni en el posible aprovechamiento de la obra en las aulas. Una de las cosas que más me sorprendió cuando empecé a publicar fue precisamente que me llamaran de algunos colegios (en aquella época sin mediación de los comerciales de las editoriales) para tener un encuentro con los niños.</p>
<p>Siempre he mantenido una actitud crítica con los encuentros, y lo he manifestado en público en varias ocasiones. No se pueden mercantilizar las visitas de un escritor a un centro escolar. Un encuentro en un colegio, en una biblioteca, o en cualquier otro lugar, puede ser algo realmente inolvidable para todos; pero es cierto que muchas veces se convierte en algo tedioso y sin sentido. ¿Es solo la culpa de esos insensibles comerciales de las editoriales? ¿Es solo la culpa de esos escritores sanguijuelas que solo van a los coles para contar los libros que se han vendido?  Los profesores tienen mucho que decir, y de ellos depende en gran medida que una actividad como esta tenga o no sentido. </p>
<p>El otro día, en un acto público, afirmé lo siguiente: “A finales del siglo XIX y comienzos de XX se discutía mucho sobre si los libros podían transformar a las personas y, por consiguiente, a la sociedad. Parecía un viejo debate. Pero curiosamente a comienzos de este siglo XXI, tan incierto, vuelve a cobrar su interés, porque el libro se está convirtiendo en la única alternativa. La estupidez nos invade y comienza a ser colectiva y crónica, se extiende como una gigantesca mancha de aceite. Una estupidez que no es espontánea ni consustancial al ser humano, sino que parece planificada con premeditación y alevosía. Los nuevos medios y las nuevas tecnologías se quedan la mayoría de las veces en lo superficial, en la anécdota, en el juego&#8230; Por eso, el que busque algo más, el que busque aunque sea una brizna de cultura, de sensibilidad, de sentimientos profundos&#8230; encontrará un libro. Porque un libro es algo exclusivo, específico, propio, del ser humano. Un libro siempre será un compromiso con el ser humano, de lo contrario no servirá ni como mero entretenimiento.”  (El subrayado acabo de ponerlo). A mí, esto me preocupa mucho más que una crítica aparecida en una revista (con la que, por cierto, estoy de acuerdo en muchas cosas) y un debate abierto en un blog.</p>
<p>¡Coño, Uno!  Creo que se ha salido usted con la suya y me ha hecho participar. No era mi intención. Se lo juraría, si jurase. Mis disculpas por un texto tan largo.</p>
<p>Alfredo Gómez Cerdá</p>
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		<title>Por: Rosa Piquin</title>
		<link>http://www.gonzalomouretrenor.es/2008/06/02/el-compromiso-contra-el-compromiso-en-la-lij/comment-page-1/#comment-11113</link>
		<dc:creator>Rosa Piquin</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Jun 2008 13:02:28 +0000</pubDate>
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		<description>En esta ola  NEOCON en la que parece que una parte del mundo occidental está inmersa no nos debería sorprender que críticos literarios, (más o menos institucionalizados que escriben en revistas , tienen espacios permanentes en tertulias literarias de una cadena de TV del centro peninsular y en la radio de la iglesia, o personas que en un ámbito más domestico ejercen como tales con independencia de llamarse Uno u Otro), cuestionen atrevidamente el importante papel que algunos ESCRITORES están jugando en la vida diaria de cientos de niños y jóvenes que gracias a sus palabras escritas y a menudo a su presencia  cercana , tangible o virtual – ya que ahora todo es posible- se aproximan por vez primera a LA LITERATURA..

La literatura que, como ya dijo Fabretti en un artículo suyo en Abareque hace unos años, &quot;lleva más de cuatro mil años intentando describir la realidad, y ha llegado el momento de que se dedique a transformarla. La literatura tampoco se ha limitado nunca a describir la realidad, sino que por el mero hecho de analizarla y representarla ha contribuido desde el primer momento a su transformación.
Cuando Bertold Brecht, en sus escritos teóricos e incluso en sus propios poemas, abomina de una estética complaciente y ensimismada, o cuando Gabriel Celaya dice aquello de “maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales”, por citar un par de ejemplos bien conocidos, están aludiendo, desde las terribles situaciones sociopolíticas que les tocó vivir, a esta necesidad de que la literatura asuma plenamente su compromiso de denuncia y de transformación de una realidad inaceptable&quot;.

Es curioso que se hable de la banda de los cuatro  después de Medellín, ¿a que se tiene miedo? Parece que es desde ese miedo desde dónde el crítico y el tertuliano les otorgan tanto poder.

Lástima que nunca les hayan acompañado a uno de los colegios, bibliotecas o poblados de gitanos dónde se pone de manifiesto real su auténtico poder: sus libros  permiten  a los ciganos, a los sin nada, a los desprotegidos descubrirse a si mismos, hacerse visibles, alzar su voz, les da instrumentos de transformación social y también les permite crecer como personas.

Y de todo esto soy testigo y daré testimonio de ello donde haga falta.
Rosa Piquin</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>En esta ola  NEOCON en la que parece que una parte del mundo occidental está inmersa no nos debería sorprender que críticos literarios, (más o menos institucionalizados que escriben en revistas , tienen espacios permanentes en tertulias literarias de una cadena de TV del centro peninsular y en la radio de la iglesia, o personas que en un ámbito más domestico ejercen como tales con independencia de llamarse Uno u Otro), cuestionen atrevidamente el importante papel que algunos ESCRITORES están jugando en la vida diaria de cientos de niños y jóvenes que gracias a sus palabras escritas y a menudo a su presencia  cercana , tangible o virtual – ya que ahora todo es posible- se aproximan por vez primera a LA LITERATURA..</p>
<p>La literatura que, como ya dijo Fabretti en un artículo suyo en Abareque hace unos años, &#8220;lleva más de cuatro mil años intentando describir la realidad, y ha llegado el momento de que se dedique a transformarla. La literatura tampoco se ha limitado nunca a describir la realidad, sino que por el mero hecho de analizarla y representarla ha contribuido desde el primer momento a su transformación.<br />
Cuando Bertold Brecht, en sus escritos teóricos e incluso en sus propios poemas, abomina de una estética complaciente y ensimismada, o cuando Gabriel Celaya dice aquello de “maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales”, por citar un par de ejemplos bien conocidos, están aludiendo, desde las terribles situaciones sociopolíticas que les tocó vivir, a esta necesidad de que la literatura asuma plenamente su compromiso de denuncia y de transformación de una realidad inaceptable&#8221;.</p>
<p>Es curioso que se hable de la banda de los cuatro  después de Medellín, ¿a que se tiene miedo? Parece que es desde ese miedo desde dónde el crítico y el tertuliano les otorgan tanto poder.</p>
<p>Lástima que nunca les hayan acompañado a uno de los colegios, bibliotecas o poblados de gitanos dónde se pone de manifiesto real su auténtico poder: sus libros  permiten  a los ciganos, a los sin nada, a los desprotegidos descubrirse a si mismos, hacerse visibles, alzar su voz, les da instrumentos de transformación social y también les permite crecer como personas.</p>
<p>Y de todo esto soy testigo y daré testimonio de ello donde haga falta.<br />
Rosa Piquin</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Viento</title>
		<link>http://www.gonzalomouretrenor.es/2008/06/02/el-compromiso-contra-el-compromiso-en-la-lij/comment-page-1/#comment-11091</link>
		<dc:creator>Viento</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Jun 2008 14:24:38 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.gonzalomouretrenor.es/?p=189#comment-11091</guid>
		<description>Un escritor  emplea muchas horas de su vida en crear, recrear, descubrir,, buscar una historia que emocione, intrigue, seduzca  o deje indiferentes a los  potenciales lectores que un día la tendrán entre sus manos. Es un trabajo duro en su proceso de ejecución e incierto en su proyección final. 
Un profesor emplea muchas horas de su vida en intentar que esos potenciales lectores se transformen en lectores, pero sobre todo en personas formadas a todos los niveles. Nunca ven su trabajo concluido, ni su esfuerzo valorado.
Un editor arriesga su dinero apostando por libros que naturalmente tiene que vender, utilizando para ello todas las técnicas de mercado que le sean posibles, puesto que la competencia con otras empresas que intentan llenar el tiempo de los chicos con artilugios de todo tipo es muy dura.
¿Y un crítico? ¿En qué emplea sus horas? Obviamente en criticar lo que otros hacen con esfuerzo y con mayor o menor éxito. En rigor, lo que hace el crítico es lo que hacemos todos (escritores, profesores, editores y, sobre todo, lectores) cuando analizamos, debatimos y confrontamos nuestras ideas. Pero con algunas diferencias, claro, que para eso a él le pagan.
En nuestros debates surgen dudas y nos hacemos preguntas. El crítico parece estar en posesión de la verdad, su mirada percibe con nitidez el bien y el mal y señala con el dedo a los elegidos y a los expulsados. No plantea dudas, no genera diálogo, no deja espacio para la libertad: esto es bueno, esto es malo, dice sin miramientos. ¿Está defendiendo su criterio o el criterio de quien le paga? 
Quien no pone en tela de juicio la opinión de un crítico (buena o mala) pone en tela de juicio su libertad. Porque un crítico trabaja para alguien que le paga por zarandear a una determinada tendencia y ensalzar a otra. Y si el que paga es poderoso, apaga y vámonos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Un escritor  emplea muchas horas de su vida en crear, recrear, descubrir,, buscar una historia que emocione, intrigue, seduzca  o deje indiferentes a los  potenciales lectores que un día la tendrán entre sus manos. Es un trabajo duro en su proceso de ejecución e incierto en su proyección final.<br />
Un profesor emplea muchas horas de su vida en intentar que esos potenciales lectores se transformen en lectores, pero sobre todo en personas formadas a todos los niveles. Nunca ven su trabajo concluido, ni su esfuerzo valorado.<br />
Un editor arriesga su dinero apostando por libros que naturalmente tiene que vender, utilizando para ello todas las técnicas de mercado que le sean posibles, puesto que la competencia con otras empresas que intentan llenar el tiempo de los chicos con artilugios de todo tipo es muy dura.<br />
¿Y un crítico? ¿En qué emplea sus horas? Obviamente en criticar lo que otros hacen con esfuerzo y con mayor o menor éxito. En rigor, lo que hace el crítico es lo que hacemos todos (escritores, profesores, editores y, sobre todo, lectores) cuando analizamos, debatimos y confrontamos nuestras ideas. Pero con algunas diferencias, claro, que para eso a él le pagan.<br />
En nuestros debates surgen dudas y nos hacemos preguntas. El crítico parece estar en posesión de la verdad, su mirada percibe con nitidez el bien y el mal y señala con el dedo a los elegidos y a los expulsados. No plantea dudas, no genera diálogo, no deja espacio para la libertad: esto es bueno, esto es malo, dice sin miramientos. ¿Está defendiendo su criterio o el criterio de quien le paga?<br />
Quien no pone en tela de juicio la opinión de un crítico (buena o mala) pone en tela de juicio su libertad. Porque un crítico trabaja para alguien que le paga por zarandear a una determinada tendencia y ensalzar a otra. Y si el que paga es poderoso, apaga y vámonos.</p>
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		<title>Por: Isabel</title>
		<link>http://www.gonzalomouretrenor.es/2008/06/02/el-compromiso-contra-el-compromiso-en-la-lij/comment-page-1/#comment-11084</link>
		<dc:creator>Isabel</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Jun 2008 07:12:42 +0000</pubDate>
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		<description>Hola, soy profesora de un colegio que este año se ha emocionado con los libros de Ricardo Gómez (con mayúsculas) como los Siete Cuentos Crudos que ha permitido que l@s chic@s dieran la vuelta al mundo y con Ojo de Nube. No entiendo nada de los argumentos de gente como Uno que pone en duda la calidad literaria de estos libros, pues si algo tienen es calidad. Y lo dicen l@os propi@s chic@s, no lo digo yo, porque cada año hacen su lista de libros preferidos y Ojo de Nube los encabeza, por encima de esos libros de márketing puro que los críticos dejan en paz mientras se ceban en los de escritores comprometidos. Sí, comprometidos, como Ricardo Gómez y el mismo Gonzalo con el que también disfrutamos el año pasado con Palabras de Caramelo y Los Caballos de mi tío. Creo que es verdad lo que  se ha dicho en este foro y es que hay una campaña para que en los coles se dejen de leer libros que hacen pensar a l@s chic@s y se consuman libros que hacen gente sin espíritu crítico. Por cierto en mi instituto no hemos hecho un solo examen de los libros que hemos leído, sino que leemos juntos, nos prestamos libros, discutimos, valoramos y hacemos crecer la capacidad de pensar y decidir de nuestr@s alumn@s. Y crece, por lo que no puedo decir más que gracias, Ricardo, con mayúsculas, Gracias.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, soy profesora de un colegio que este año se ha emocionado con los libros de Ricardo Gómez (con mayúsculas) como los Siete Cuentos Crudos que ha permitido que l@s chic@s dieran la vuelta al mundo y con Ojo de Nube. No entiendo nada de los argumentos de gente como Uno que pone en duda la calidad literaria de estos libros, pues si algo tienen es calidad. Y lo dicen l@os propi@s chic@s, no lo digo yo, porque cada año hacen su lista de libros preferidos y Ojo de Nube los encabeza, por encima de esos libros de márketing puro que los críticos dejan en paz mientras se ceban en los de escritores comprometidos. Sí, comprometidos, como Ricardo Gómez y el mismo Gonzalo con el que también disfrutamos el año pasado con Palabras de Caramelo y Los Caballos de mi tío. Creo que es verdad lo que  se ha dicho en este foro y es que hay una campaña para que en los coles se dejen de leer libros que hacen pensar a l@s chic@s y se consuman libros que hacen gente sin espíritu crítico. Por cierto en mi instituto no hemos hecho un solo examen de los libros que hemos leído, sino que leemos juntos, nos prestamos libros, discutimos, valoramos y hacemos crecer la capacidad de pensar y decidir de nuestr@s alumn@s. Y crece, por lo que no puedo decir más que gracias, Ricardo, con mayúsculas, Gracias.</p>
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	<item>
		<title>Por: ricardo</title>
		<link>http://www.gonzalomouretrenor.es/2008/06/02/el-compromiso-contra-el-compromiso-en-la-lij/comment-page-1/#comment-11074</link>
		<dc:creator>ricardo</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Jun 2008 16:32:12 +0000</pubDate>
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		<description>Pues sí, era y soy ricardo gómez. Cualquiera que pulsara sobre mi firma accedería a mi página web (donde, por cierto, también escribo mi nombre con minúsculas). 
Debo confesar que me sorprende esa referencia a la Banda de los Cuatro. Tengo buenos amigos y amigas en este mundo de la LIJ, desde autores a ilustradores pasando por profesores, animadores y algunos editores. Entre ellos se encuentran los citados por Uno. Cada cual trabajamos de forma independiente y con estilos y ritmos propios. Hablar de Lo Que Vende La Banda De Los Cuatro es un debate ajeno a la Literatura, que no me interesa. Y muchas cosas que menciona el señor Uno no voy a intentar siquiera rebatirlas, porque también son extraliterarias. Y estimo que parten de un prejuicio y una mala información, pero él verá…
Hay muchas cosas en la que estoy de acuerdo y lo he manifestado en privado y en foros públicos. Los encuentros deben ser medidos y literariamente estimulantes. Los profesores deben tener una buena formación literaria, leer al menos los libros que recomiendan a sus alumnos, y creer en ellos. Los escritores corremos el riesgo de convertirnos en apéndices de los vendedores. No hay una correlación entre valor literario y ventas (aunque ha ocurrido siempre). Etc, etc, etc.
Pero hay otras en que no estoy de acuerdo. Tan peligroso es escribir por razones ideológicas como criticar (profesionalmente, digo) por razones morales o con un interés que va más allá de lo literario. Como soy libre e independiente, escribo lo que me viene en gana y en un estilo que trato que sea lo más propio y variado posible. Y reclamo y exijo ese derecho, venda mucho, poco o nada. Y por eso me resisto a las catalogaciones y a los juicios previos. Siempre me ha parecido deleznable que el creador pazca en una cuadra y por eso me asombra que se sugiera que estoy amparado por no sé qué contubernio religioso. 
A mí me interesa escribir y, como asunto marginal porque siempre se aprende algo, pasar agradables veladas con amigos hablando de literatura. Admitiendo la buena fe del señor Uno, creo sencillamente que se equivoca en la valoración, en los métodos y en la diana. Pero él verá…</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Pues sí, era y soy ricardo gómez. Cualquiera que pulsara sobre mi firma accedería a mi página web (donde, por cierto, también escribo mi nombre con minúsculas).<br />
Debo confesar que me sorprende esa referencia a la Banda de los Cuatro. Tengo buenos amigos y amigas en este mundo de la LIJ, desde autores a ilustradores pasando por profesores, animadores y algunos editores. Entre ellos se encuentran los citados por Uno. Cada cual trabajamos de forma independiente y con estilos y ritmos propios. Hablar de Lo Que Vende La Banda De Los Cuatro es un debate ajeno a la Literatura, que no me interesa. Y muchas cosas que menciona el señor Uno no voy a intentar siquiera rebatirlas, porque también son extraliterarias. Y estimo que parten de un prejuicio y una mala información, pero él verá…<br />
Hay muchas cosas en la que estoy de acuerdo y lo he manifestado en privado y en foros públicos. Los encuentros deben ser medidos y literariamente estimulantes. Los profesores deben tener una buena formación literaria, leer al menos los libros que recomiendan a sus alumnos, y creer en ellos. Los escritores corremos el riesgo de convertirnos en apéndices de los vendedores. No hay una correlación entre valor literario y ventas (aunque ha ocurrido siempre). Etc, etc, etc.<br />
Pero hay otras en que no estoy de acuerdo. Tan peligroso es escribir por razones ideológicas como criticar (profesionalmente, digo) por razones morales o con un interés que va más allá de lo literario. Como soy libre e independiente, escribo lo que me viene en gana y en un estilo que trato que sea lo más propio y variado posible. Y reclamo y exijo ese derecho, venda mucho, poco o nada. Y por eso me resisto a las catalogaciones y a los juicios previos. Siempre me ha parecido deleznable que el creador pazca en una cuadra y por eso me asombra que se sugiera que estoy amparado por no sé qué contubernio religioso.<br />
A mí me interesa escribir y, como asunto marginal porque siempre se aprende algo, pasar agradables veladas con amigos hablando de literatura. Admitiendo la buena fe del señor Uno, creo sencillamente que se equivoca en la valoración, en los métodos y en la diana. Pero él verá…</p>
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	<item>
		<title>Por: eldeyar</title>
		<link>http://www.gonzalomouretrenor.es/2008/06/02/el-compromiso-contra-el-compromiso-en-la-lij/comment-page-1/#comment-11050</link>
		<dc:creator>eldeyar</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jun 2008 16:22:07 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.gonzalomouretrenor.es/?p=189#comment-11050</guid>
		<description>De momento me abstengo de intervenir. Mi contribución, hoy, es ajena: se trata de un artículo de un especialista en LIJ, Luis Daniel González, extraída con su permiso de su blog, &quot;Bienvenidos a la fiesta&quot;. Ni quita ni da razón, pero creo que es interesante para todos los que lean esta página y participen en este debate. Como es bastante largo lo he incluido en &quot;Artículos&quot; en esta misma web. Gracias a Luis Daniel, y seguimos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>De momento me abstengo de intervenir. Mi contribución, hoy, es ajena: se trata de un artículo de un especialista en LIJ, Luis Daniel González, extraída con su permiso de su blog, &#8220;Bienvenidos a la fiesta&#8221;. Ni quita ni da razón, pero creo que es interesante para todos los que lean esta página y participen en este debate. Como es bastante largo lo he incluido en &#8220;Artículos&#8221; en esta misma web. Gracias a Luis Daniel, y seguimos.</p>
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